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| Alberto Nosè: Joya escondida |
FESTIVAL DE OTOÑO - Si leemos que Lorin Maazel o Kiri Te Kanawa vienen a Jaén para actuar, lo lógico es que el resultado sea una fecha histórica en la cultura local. Si vemos que el que actúa es un joven pianista que acaba de ganar el Paloma O´Shea de Santander, pensamos que puede ser interesante.
Y el concierto de anoche de Alberto Nosè resultó ser bastante más, una de esas joyas ocultas que gusta descubrir en la programación del Festival de Otoño de vez en cuando. Al final, pensaba yo que habían merecido la pena los miles de horas que, sin duda, el artista ha dedicado a trabajar y prepararse para alcanzar esa difícil facilidad y la expresividad conseguida.
Alberto Nosè parece más joven en persona que en la foto “oficial” que viene en el programa del Festival. Viste de negro, con camisa y pantalón, El programa es prometedor: dos sonatas de Beethoven en la primera parte y la versión para piano solo de Romeo y Julieta, de Prokofiev. La Sonata nº 13, que conozco menos, es de una suavidad delicada en su primer movimiento, que en el segundo desata la corriente contenida hasta convertirse en torrente rápido. En el último vuelve a la melodía desnuda, para finalizar con el allegro que muestra la alegría de vivir. La Sonata nº 14, “Claro de Luna” me retrotrajo a tiempo atrás, cuando, hace bastantes años, la escuché por primera vez en un disco de vinilo. Aquella versión era de Arturo Rubinstein. Aquella magia continúa haciendo efecto. En el primer movimiento me parece estar bajo un cielo nublado, en el que el cielo va despejándose poco a poco para dejar espacio a ese “Claro de Luna” que promete el título. Las notas del segundo movimiento me van sacando de ese ensueño poco a poco, sin sobresaltos, hasta coronar el tercero en un impresionante galope final. La sensación es de haber escuchado una obra de plenitud, interpretada con todo el sentimiento.
Más o menos lo mismo me comentó Lola, mi vecina de asiento, durante el intermedio. Le habían encantado el intérprete y la obra. También me habló de la belleza y dificultad del Romeo y Julieta. Me decía que, a esa dificultad natural se unía el ser una versión para piano como único instrumento. Cuando terminó, Lola decía que, en esta obra maravillosa, Alberto Nosè había conseguido sacarle el máximo al piano. Fue un placer compartido por mí y por todas las personas con las que hablé al final del concierto, después de las tres preciosas propinas con que nos obsequió el concertista.
Luisa, Rafael, todos me comentaron lo mismo. Una obra moderna, sin que desentone de la historia de los amantes de Verona, imbuida del espíritu de la música del siglo XX, con toques que podían ser tanto de Gerswhin como de Stravinsky, con fabulosas resonancias en muchos momentos, especialmente en la más conocida parte “Montescos y Capuletos”, y estupendamente interpretada.
Vamos, que, como es fácil deducir, me encantaron tanto el programa como el concertista. Aproximadamente hora y media de buena música en un día algo inesperado. |
| Gabriel Rísquez Jaen Al Dia - Jaen, Spain (October 31, 2006) |
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